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Encerrada en su pieza, con sólo la luz de las velas alumbrándola y ese puntito rojo del incienso encendido, que se sumaba a la iluminación, se encontraba. Cuestionándose, preguntándose, analizándose. Imaginándose como sería su vida sin ella.
Pensando en como serían los días sin nada ni nadie.
Se encontraba en un estado bastante particular, de transición podría decirse, ya que hacía muchas noches en las que no podía dormir, en las que no podía conciliar el sueño; no porque se hubiese peleado con él ni nada parecido, sólo cerraba sus ojos y así se mantenía hasta el otro día en que la luz del sol atravesaba su cortina.
Aburrida y enojada por no poder dormir decidió entrar bajo un efecto que jamás había experimentado, que jamás se había permitido experimentar.
Se encontraba en un mundo en donde la luz aparecía y desaparecía de sus ojos cada vez que quería, estaba encerrada en la alucinación, en un lugar donde las facultades mentales solían estar alteradas. Pero no le importaba si su alteración era normal o patológica, porque se encontraba en su mundo en donde se conectaba hasta con el lugar más recóndito de su ser; no queriendo salir de ahí.
Quería que durara toda la vida.
Poco a poco la fue consumiendo la negrura, el espesor de la oscuridad. Poco a poco una neblina blanquecina se va apoderando de sus ojos, nublándolos, alejándola de la realidad visual.
Sus músculos pasan a ser pesadas masas que a penas pueden sostenerla, se va desvaneciendo, encontrándose cada vez más cerca del suelo, sintiendo apenas el rose de éste con su piel.
La sensibilidad va desapareciendo, está dejando de ser ella para pasar a la etapa correspondiente, la etapa que sigue a su alucinación; dormir.
Pero no quiere entrar en el sueño aún, ya que siente que todavía tiene mucho que pensar, mucho que sentir, mucho que responder.
Debe hacer todo el trabajo mental que no puede hacer cuando está conectada al mundo.
En el momento en que las tuvo en sus manos, no sabía a quien hacer caso, si a la voz dulce o a la voz amarga.
Optó por la dulce, quizás que habría sido sin ella hubiese escuchado a la voz amarga; no lo quiso saber.
Se va.
Se va sintiendo atraída por un magnetismo especial y no lo quiere dejar escapar.
No quiere que se vaya sin ella; lo sigue.
Desaparece.


