sábado, 20 de septiembre de 2008

Perífrasis

Sr. Equis parte II
.
Cerré la puerta del baño, con un nerviosismo jamás experimentado, jamás vivido ni siquiera soñado. Mis manos temblaban, mi cabeza daba vueltas.
.
¿Por qué un sobre negro?
.
Me paré frente al espejo y noté un brillo en mis ojos (…) sentí vergüenza. Lavé mi rostro haber si de esa forma se me enfriaban las ideas. Me senté. Saqué aquel sobre desconocido que de forma inimaginable para mí, había llegado a mi cartera.
.
Lo iba a encontrar, ¡obvio!, ya fuera cuando tuviese que pagar o cuando buscara las llaves de mi casa. ¡Pero cómo llegó ahí, si por más que lo recuerdo cuando llegue al bar y abrí mi cartera para buscar los cigarros, no estaba!, estoy segura que no estaba, pero bueno. Cuidadosamente abrí el sobre, esperando encontrarme con papel negro, pero no, era papel blanco sin líneas, común y corriente.
Sentí desilusión, ¿por qué?, porque pensé que se preocuparía un poquito más, pero erre. Una vez más solo se preocupó del exterior.
.
Como quisiera que desapareciera de mi vida, de una vez.
.
Suponía que el autor de la carta era el Sr. Equis y tuve la curiosidad de saberlo y ver quien firmaba, ya que ni siquiera podía reconocer la letra; no conocía esa letra. Pero preferí saberlo al final para no predisponer mis sentimientos; pero al no reconocer la letra, más rabia sentí, antes de leer nada, ya tenía rabia. .
¡Cobarde!
.
Respiré con gran profundidad, tan hondo como pude. Conté hasta 10, exhale y comencé a leer.
.
.
“Querida Srta. Equis:
(¡Cómo me hubiese gustado escribir Sra. Equis!)
.
Disculpará Usted que me dirija a su persona de forma tan impersonal, pero ha sido la necesidad lo que ha predominado en esta ocasión. No sé muy bien como dirigirme a Usted, ya que en escasas ocasiones tomo un lápiz para escribir, más bien lo hago para dibujar. Pero si le dibujaba lo que quería expresarle con mis palabras, difícilmente podría haber llegado a entenderme, ya que la pintura es un arte tan abstracto, más el mío que se ve dominado por plasmar lo que está en mi inconsciente, que culturalmente se conoce como surrealismo. Bueno, eso Srta. Equis, usted lo maneja a la perfección, ya que ha tenido a un gran maestro a su lado.
.
Ve como me es dificultoso poder llegar a concretar lo que quiero decirle, si ni siquiera sé como tratarla. Me creerá usted loco al tratarla de tal forma, pero no se bien como se irán a tomar mejor mis palabras, si en un trato coloquial o en un trato formal, y como lo formal es más aceptado que lo no formal, he elegido la primara opción. Espero no le moleste.
.
Me gustaría adelantarme a sus pensamientos y especificarle que prefiero en primera instancia escribir con perífrasis, para de alguna forma adquirir confianza conmigo mismo y este querido lápiz, antes de entrar en detalle alguno. Comienzo así:
.
Me hubiese gustado encontrar a alguien en este mundo para que pasara las noches conmigo, a mi lado, pero me di cuenta que a nadie parece preocuparle que vague sólo por las noches, así como tampoco a nadie parece preocuparle el dolor que siento y tengo cuando veo el mundo a través de mis ojos. A nadie le importa a donde voy, ni lo que ando buscando, y mucho menos le importo a la vida ya que ella anda dando vueltas sin mí.
.
Sé que es mucho el tiempo que ha pasado y que yo no he demostrado lo que debía de haber demostrado, por eso sé que ya es muy tarde para pedirle que confíe en mí y que permanezca a mi lado; he decidido partir eternamente. Pero le pido que no se quede allí; su sueño continúa y debe seguirlo, aún no es tarde para usted.
.
Creo que Usted sabe, no sé cómo, no sé por qué, pero sé que lo sabe. Sé que Usted tiene sentimientos hacía mí, así como yo los tengo hacia Usted. Sé que la necesito, pero ese es mi problema. Quiero que esté libre de todo dolor, de todo el dolor que yo pueda causarle. Sé que intentó ver y estar dentro de mí, pero me voy, para que ahora sea libre. Por favor trate de entender; no me quiero ir lejos de Usted, pero es necesario para que logre ser libre. Sólo quiero que me haga un último favor y es que recuerde lo primero que le dije cuando nos conocimos:
.
“La cercanía a los objetos hace que el resto se vea borroso, lo que también se puede aplicar a la realidad no visual”
.
Siempre le llevará en su mente y corazón:
Sr. Equis”
.
Powered By Blogger
El tiempo no cura absolutamente nada, sólo te enseña a ocultar de la mejor manera posible.